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Sin YoJuan Carlos Meana
En la instalación Noche oscura que ocupa el muro central de la galería, J.C. Meana, siguiendo con trabajos anteriores, trata de nuevo el espejo como negación e imposibilidad de que pueda reflejar una imagen construida de nosotros mismos. Aparecen los espejos cubiertos, casi en su totalidad, con unas fundas negras sobre las cuales han sido serigrafíados, en negativo, acontecimientos y símbolos de conflictos sociales, muros, banderas, armas, fronteras,.y otras imágines que construyen un imaginario colectivo. Asimismo la bandera es un elemento que aparece de nuevo en la instalación Los convictos, que a modo de rito iniciático hay que atravesar a la entrada de la galería. Toda una serie de astas de bandera colocadas en todas las direcciones del espacio forman una pasillo que no se sabe bien si acotan e indican la dirección del recorrido o impiden el acceso al espacio expositivo. La bandera es el símbolo por excelencia con el que el individuo se identifica dentro de una colectividad. Pero lejos de concentrarnos en esa unión placentera y armónica que identifican la comunión colectiva a favor de una causa o idea, las banderas que conforman esta exposición son aquellas que nos hablan del extrañamiento, de la duda de los sujetos hacia las ideas colectivas sin cuestionamiento, nos hablan de la posibilidad de la disidencia, nos hablan, en definitiva, también del exilio y del éxodo. Siguiendo con esta misma temática presentamos una escultura "El peso de los ideales" en la que un asta de bandera dorada es sostenida por dos pequeños caballos de broce. La diferencia y contraposición de escalas, así como la remisión a la escultura monumental, articulan el (sin)sentido de la obra. Bajo esta misma idea de la escultura monumental se presenta la obra "Los pesos de la victoria" compuesta por un conjunto de siete caballos de bronce sin jinete. Tomando como referencia los caballos de los héroes de la escultura monumental se plantea un juego de escalas reduciendo los caballos y dejándolos en una ligera ambigüedad entre la maqueta, la escultura y el juguete. Sobre los caballos aparecen una serie de masas blandas e informes a modo de pesos y cargas que el animal ha de soportar. Es como si se tratara de prolongaciones, deformaciones o prótesis que impiden un movimiento armónico y victorioso del caballo. En la exposición se muestran también fotografías que pertenecen a la serie de Los paraísos perdidos y al tema, tan trabajado por Meana, de Narciso "El parpadeo de Narciso y El retiro de Narciso" En cada una de estas imágenes sobre el personaje mitológico se ha pretendido crear un microambiente en el que se juega con el esplendor de la belleza natural, el espejo en su afirmación un tanto melancólica y en su negación, así como en el muro como elemento de división pero también de deseo. En definitiva, todo el trabajo que podemos ver en esta exposición, nos habla de la autoexpiación y el extrañamiento de uno mismo como œnica posibilidad de no ejercer el abuso de lo colectivo. El nosotros conlleva la presión de la unión. Estas imágenes anteceden ese momento, pretenden situarse en la misma e inmediata presencia del sujeto que se interroga sobre su pertenencia a la comunidad, no existe en ellas espacio para el reconocimiento, tan sólo para el conocer. Adquieren sentido en el permanente descubrimiento de los signos para construir la patria presente, no hay lugar en ellas para la gratitud pues sólo tiene cabida la transformación, la apropiación de lo extraño, para incorporarlo a lo cotidiano. A modo de contrahistoria, pretenden mostrar aquellos lados menos visibles, aquellas posturas menos gloriosas y más creadoras de dudas y disidencias. La uniformidad del pensamiento crea la común-unidad, la identidad como fortaleza inexpugnable donde quien no participa se le considera extranjero. Frente a las actitudes de los convictos, la del disidente plantea la postura de quien duda y mediante su extrañamiento hace permisible la porosidad y el cambio como inter-cambio. La exposición, sin lugar a dudas, incide en la pretensión de aperturas en el paso de lo individual a lo colectivo, donde el narcisismo omnipresente de nuestra sociedad encuentra su origen en aquello que se ha impuesto como lo público. Trayecto Galería Enviado el 27 de Septiembre. Página principal ... |