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Turno de noche

FJL_Nota_u.jpgFermín Jiménez Landa
Del 30/01/2015 al 17/05/2015
Inauguración, viernes 30 de enero a las 20.00 h.

www.artium.org

Realizando acciones, intervenciones públicas, video, instalaciones o dibujo, Fermín Jiménez Landa trabaja en procesos de equivalencia, inversión e intercambio, contemplando el mundo desde un punto equidistante entre lo absurdo y lo sensato, lo familiar y lo iconoclasta, lo empírico y lo inverificable.

Turno de noche reúne un conjunto de trabajos sin guión previo. Una reunión de obras llevadas a cabo para las salas del Artium que han sido elaboradas o reelaboradas bajo el libre albedrío pero que poco a poco han ido encontrando un espíritu común casi por accidente. Les une una presencia inmanente de lo antropomórfico, de la parte por el todo, una constante búsqueda de fricciones entre mundos distantes, les une la fiebre, la nocturnidad, la ilegalidad mediocre, el sentido del humor, el interés por procesos de final dudoso, lo invisible, el ensayo imposible, lo inmaterial, la curiosidad sobre las formas de consenso social, sobre la economía llevada a su extremo mínimo, lo empírico y lo poético, lo micro y lo macro. Los trabajos tienen conexiones remotas o cercanas con la narrativa tradicional, la medicina, la botánica, la danza clásica, la violencia política, a punto siempre de perder el norte, entre la euforia y el orden.

Turno de noche es precisamente la obra que no vamos a ver. El techo blanco de la sala está cubierto de estrellas también blancas que brillan en la oscuridad y que se cargan de luz con la iluminación que por el día permite ver el resto de obras. El turno de noche es también el resultado de la economía capitalista maquinizada, del opuesto metafísico del mundo aquel en que las máquinas trabajarían por los hombres. La aberración por la cual las máquinas no dejan dormir a los hombres y no al contrario. La noche, estado relativo en un mundo globalizado y rotatorio, se asocia al miedo, a lo desconocido, a estados febriles, en sentido literal y figurado, a la embriaguez y a la picaresca.

La Fiebre es un mecanismo de defensa contra organismos ajenos regulada por el hipotálamo, que es nuestro termostato. Es el nombre de una instalación que recorre con menor y mayor densidad todo el espacio, un circuito de tuberías de cobre transitadas por un agua a exactamente 40º, una temperatura muy precisa elegida un poco aleatoriamente ya que la fiebre no tiene una medida exacta. Depende del sexo, edad, peso, hora y medio para medirla. Se trata de forzar a pensar en la fiebre y en el cuerpo, la medida de nuestro mundo y de nuestra arquitectura, mediante una estructura muy poco antropomórfica. El cuerpo es al final la manera en que medimos el espacio y comprendemos nuestro alrededor. Este sería un cuerpo algo enfermo o apasionado. Piénsese en el público tocando las tuberías, una especie de arterias de la arquitectura, como quien le toca la fiebre a un hijo quejoso, con la palma de la mano sobre la frente.

En el suelo hay ocho alfombras enrolladas sucias y alineadas llamadas Cul de Sac. Estuvieron enterradas en varios puntos indeterminados de España durante un tiempo. Fermín leyó Crímenes imaginarios de Patricia Highsmith como una lectura ligera de verano. El protagonista de esta novela policíaca es a su vez un escritor de novela policiaca que por una serie de motivaciones, entre la que se incluye el puro testeo empírico, enrolla una alfombra y la entierra en el campo. Esto le lleva a una serie de complicaciones reales basadas en una acción imaginaria pero con un objeto demasiado antropomórfico. Esa especie de curiosidad malsana conduce a Fermín a crear otro tipo de ficción real, que también podría haberle creado problemas. Viviendo la experiencia en primera persona, solucionando pequeños inconveniencias como la interactuación con los vendedores de palas y alfombras o la elección de lugares de enterramiento discretos, piensa a menudo en prácticas de Land Art y en asuntos escultóricos. Existe una novena alfombra que permanece enterrada indefinidamente.

El lago de los cisnes consiste en una gran cantidad de agua sucia. La única diferencia entre ésta y otra agua cualquiera es que ha realizado un arduo y costoso viaje para llegar hasta aquí desde el lago de Novodevichy en Rusia. Una empresa difícil a nivel logístico, económico y burocrático de difícil defensa en las aduanas. El público ha de creer que esa agua es parte del lago que inspiró a Tchaikovsky El Lago de los Cisnes, un acto de fe como si fuera agua bendita. Un fetichismo sobre un objeto líquido, que no tiene sentido sólo y aislado. El lago de los cisnes es un paisaje, es un conjunto de elementos que depende del punto de vista de un observador. Un lago es una acumulación de agua pero no de un agua particular, pues el agua esta dentro de un ciclo. Pero después de todo este fetichismo indefendible, nos quedará la satisfacción de la verdad. Esa sala está llena de lago de los cisnes.

Hay varias parejas de mesas montadas una sobre la otra con canicas en el medio, quedando en un equilibrio precario. El título de Ecuestre podría ser por las cuatro patas de la mesa, ese mueble realizado a la medida del hombre, donde uno reposa objetos y codos. Ecuestre es un guiño, un recuerdo a la táctica de defensa en las manifestaciones contra las cargas policiales a caballo. Toda la fuerza del estado era contestada con pequeños juguetes infantiles. El equilibrio político se rompía debido a un objeto en principio inocente. Estas mesas son robustas, algo rancias, algo oscuras.

Periplanómenos es su palabra favorita en griego y se refiere a un ser errabundo. Es un conjunto de 65 dibujos en pequeños trozos de papel, aparentemente rescatados de cuadernos, arrancados de otros papeles más grandes, de bolsillos, papeles que han viajado erráticamente, con dibujos también nómadas, que viajan de una idea a otra. Ocurre esto con el dibujo, que es la expresión más inmediata y fructífera cuando se está vagabundeando con el pensamiento. En esos bocetos vemos el germen de algunas trabajos de la exposición, de otros por venir y otros que quedarán sin ser jamás resueltos.

Hay una viga metálica que atraviesa tres habitaciones llamada La forma de la tierra. Esta viga aparentemente recta está sin embargo doblada con el mismo ángulo de la superficie de la tierra. El hombre creía que la tierra era plana mientras se posaba sobre algo más parecido a una esfera que, debido a su gran tamaño, se hacía inapreciable. Siempre se ha intentado determinar la forma y tamaño del planeta pero los datos de una superficie tan irregular hacen imposible otra cosa que una idea pitagórica simplificada que se aproxima a la esfera que Erastótenes calculó a base de observar las sombras de los palos en el 235 a.c. Con esta pequeña intromisión espacial se pretende hacer pensar en la tendencia del hombre a sistematizar y medir el mundo y que el visitante preste una atención escultórica y espacial particular respecto a la tierra y al edificio en el que esta barra está extrañamente incrustada.

En una esquina hay un Deshumidificador con semillas de Secuoya gigante escondidas. Un objeto de apariencia neutra, que sirve para alterar las condiciones de humedad de un interior, se presenta con un título que nos revela que contiene unas semillas de secuoya gigante compradas por internet. A pesar de no ver nada, formamos dos imágenes mentales, imaginando los recovecos interiores con unas semillas diminutas y por otro lado una imagen de grandes árboles contenidos como posibilidad poco posible. La última imagen impalpable sería la de la humedad de la propia sala, que estamos alterando en proporciones minúsculas.

Una fotografía Sin título es recuperada de una serie llamada Rellenar todos los huecos de nata montada (2008). Era la obra rara de esa serie, ya que en realidad no se está rellenando ningún hueco. Ahora se rescata poniéndola en valor aislada. No obstante comparte el mismo espíritu que el resto de la serie, la de llevar a cabo una pequeña acción intrascendente en el contexto urbano, una especie de gesta que no acaba de alterar nada pero que tiene algo de político quizás por ocurrir en la polis. Parte de su fascinación en aquél momento por las reacciones físicas entre gas y nata, por lo escultórico, lo comestible, lo sucio y lo limpio.

Parpadeo es una luz de la fachada del museo que parpadea diez veces por minuto. La regularidad del parpadeo humano depende de factores como la humedad, el interés o las drogas consumidas, pero se da esa media de diez veces por minuto. De nuevo, se vuelve a tomar una medida empírica, una variable, un dato matemático distante, para intentar alejarnos de lo humano sin romper del todo el vínculo, exigiendo continuamente un esfuerzo a la imaginación del observador.

Enviado el 29 de Enero. Página principal ...