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Ciclo ART TERRASSA 2014: LABERINTOS. De Paulo Cacais

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Artista: Paulo Cacais
Coordinación: Susana Medina – Terrassa Arts Visuals
Diseño gráfico: Artechido
Organiza: Ayuntamiento de Terrassa

Fotografía.

Del 24 de mayo al 28 de junio de 2014
Casa Soler i Palet. Font Vella 28, Terrassa. Barcelona.

www.paulocacais.com
www.terrassa.cat/artsvisuals
Facebook: Terrassa Arts Visuals

Desde tiempos remotos nos hemos visto atraídos por los enigmas, lo desconocido, los territorios inexplorados. Nuestra condición humana nos empuja a hacernos preguntas y buscar las respuestas, esta es la base de todas las ciencias.

Ante un laberinto concurren dos sentimientos: el miedo a lo desconocido y la necesidad de saber. Decía Kundera que el vértigo no es el miedo a caer, es la atracción que el vacío ejerce sobre nosotros. Su profundidad nos seduce y nos defendemos asustándonos.

Una de las referencias históricas más antiguas sobre el laberinto pertenece a la mitología griega, se trata del laberinto de Creta. Explica la leyenda que el rey Minos encargó a Dédalo la construcción del laberinto donde encerró a su hijo Minotauro, un terrible monstruo mitad hombre, mitad toro al que alimentaban periódicamente con sacrificios humanos. Tras perder el favor del rey, el propio Dédalo fue encerrado en el laberinto junto a su hijo Ícaro. Padre e hijo lograron salir con vida del laberinto. Para huir de la isla, fuertemente vigilada por las tropas de Minos, Dédalo construyó unas alas con plumas, hilo y cera. Cuenta la historia que Ícaro, fascinado por el cielo, se acercó demasiado al sol y la cera de sus alas se fundió.

Un laberinto es oscuro, profundo y lleno de encrucijadas, como una caverna en las entrañas de la tierra, tan solo iluminada por un candil que proyecta sombras sobre las paredes. Platón lo describió en la alegoría de la caverna, metáfora del conocimiento humano. Un grupo de hombres viven prisioneros en una gruta desde su nacimiento. Atados, tan solo pueden ver la pared del fondo en la que se proyectan las sombras que produce la llama de una hoguera. No conocen nada más; ésa es su verdad. Un hombre logra salir de la cueva y descubre una nueva realidad que nada tiene que ver con la que conocía. Cuando regresa para liberar a sus compañeros y llevarles al exterior, ellos se ríen de su locura y le matan.

Otra maravillosa metáfora del laberinto nos llegó de la mano de Lewis Carroll. La pequeña Alicia, siguiendo al conejo blanco, se adentra en una madriguera que la transporta a un lugar mágico, dónde nada tiene sentido. Alicia quiere llegar a un jardín que ha visto a través de una puerta minúscula y esta búsqueda la lleva a recorrer el país de las maravillas.


¿Qué se ha hecho de Alicia? Una mujer yace sobre el lecho de una anacrónica habitación de hotel. En su abandono se nos revela el laberinto. Este fue el punto de partida de la exposición.

Mi voluntad ha sido la de ofrecer al visitante una experiencia, retirarlo de su posición de espectador y obligarlo a adentrarse en el laberinto.

El primer laberinto que plantee fueron las calles que piso a diario, la ciudad como encrucijada, interrogante y prisión. Lo que debían ser fotografías de calles vacías, se fueron llenando de personajes que aparecían a mi paso, sombras y espejismos. Soy fotógrafo, mi condición me empuja a mostrar aquello que nadie mira. Dice García-Alix que una forma de ver es una forma de ser.

El trabajo resultante me agradaba pero no era suficiente, quedaba demasiado por contar, debía seguir adelante sin saber dónde dirigirme ni qué me encontraría. La necesidad de abandonar la ciudad me llevó a los antiguos caminos de bandoleros que surcan las montañas de San Lorenzo. Buscaba al Minotauro.

Existe un laberinto que nadie ha podido resolver jamás, es un viaje hacia el interior, apenas podemos ver sombras proyectadas en las paredes; éste es el laberinto del ser.


Paulo Cacais (Viana Do Castelo, Portugal 1982), es un apasionado del lenguaje fotográfico y de la química del laboratorio. Un alquimista de la imagen. Un fotógrafo.

Inició su formación en Andorra y posteriormente en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya. Especializándose en técnicas antiguas de la mano de Miquel Nauguet e Israel Ariño y profundizando en el lenguaje fotográfico en talleres con artistas de la talla de García-Alix, Isabel Muñoz y Manel Esclusa.

Su obra gira en torno a la memoria y el olvido. Las huellas y cicatrices que dibuja el tiempo.

Los últimos años ha expuesto su obra en Andorra y Cataluña, ha colaborado con revistas de arte y cultura y ha participado en eventos como +ART Andorra, Fòrum Fotogràfic de Can Basté y el Festival Europes organizado por La Fábrica editorial. Actualmente combina su pasión por la fotografía y el proyecto Tigomigo junto a la escritora Laura Castillo.


paulocacaismail@gmail.com
www.paulocacais.com
www.tigomigo.com

Enviado el 27 de Mayo. Página principal ...