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Paisajes en crisis. BIAM 2012 / Paisatges en crisi. BIAM 2012

Vivir sin poesía.

“Deberíamos tener cuidado con las puertas,
las abres
y
de pronto
ya estás en otro lugar.”

Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar.


Nos hemos habituado a vivir sin poesía. La prisa se ha convertido en la pauta general de nuestra sociedad y ha hipotecado nuestra capacidad para imaginar, nuestro deseo de conocer, nuestra posibilidad de ir más allá de lo inmediato, exhaustos por el ritmo de lo cotidiano. El sistema se organizó bajo estímulos tan primarios como los que hacen andar para hacerse con la zanahoria, que se mantiene siempre a una distancia prudente, suficiente para no ser alcanzada pero lo bastante cerca como para que parezca que con otro pequeño esfuerzo podría llegarse a ella. Hemos sido parte del engaño y, en buena medida, hemos participado de él. Probablemente nuestra época será recordada por el enorme silencio que, durante tanto tiempo, la ciudadanía ha guardado ante los numerosos excesos del poder, por los enormes abusos cometidos y por la miseria moral de los individuos que han preferido salvaguardar solo sus intereses particulares. En una sociedad con esas características no ha quedado lugar para la poesía, pues la sensibilidad ha sido sustituida por los movimientos de la bolsa y las oscilaciones de la prima de riesgo, convirtiendo nuestra piel en una superficie paquidérmica, casi ajena al dolor que resulta de tanta materialidad. En el tiempo de la comunicación veloz, instantánea, el volumen ingente de información actúa en sentido inverso provocando saturación y colapso, un zumbido ensordecedor similar al murmullo constante de esa gran masa social que, de momento, no ha logrado articularse hasta el punto de elaborar una propuesta que eleve su voz.

Los creadores han demostrado, en términos generales, su capacidad para anticiparse a los acontecimientos o dar una respuesta simbólica a estos, incidiendo en aspectos sociales y políticos que para la mayoría pasaban desapercibidos. Son muchos los artistas que han articulado a través de su obra discursos críticos, algunos con particular acierto. Tampoco es extraña la posición de los artistas que se mantienen ajenos a los acontecimientos de la sociedad de su tiempo, mostrando una indiferencia que nos habla de escasa alteridad y que casa a la perfección con el estándar de comportamiento individualista acuñado por el grueso de la población en las últimas décadas. Bien es cierto que la licencia de lo estético y la búsqueda de lo bello pueden ser fines en sí mismos pero, ¿es suficiente? En un mundo como el nuestro, en un tiempo como el presente, ¿puede el arte desentenderse de la sociedad?

La convocatoria de la Biennal d’Art Ciutat d’Amposta no marca entre sus requisitos un enfoque temático de los trabajos presentados por los artistas, aunque sí se adhiere al propósito de trabajar en la línea de investigación del Centre d’Art Lo Pati, con sede en Amposta, en el que “emerge la noción de cruce entre cultura, naturaleza y paisaje”. Para analizar las creaciones artísticas es necesario enmarcarlas en la época en la que fueron realizadas pues, por una parte, el momento histórico nos informa del entorno en el que vieron la luz y, por otra, la propia obra nos aporta una visión particular capaz de enriquecer esa narración del contexto. Todos sabemos que la historia la escriben los vencedores, al menos la historia oficial, por lo que la libertad de expresión del artista ha sido a menudo un elemento incómodo para los gobernantes. En algunos momentos, y bajo determinados regímenes políticos, esa libertad ha sido restringida y perseguida, significando cárcel, muerte o, en el mejor de los casos, doloroso exilio. La memoria española nos permite conocer abundantes ejemplos en un tiempo no lejano. En este momento las restricciones a la libertad de expresión llegan, por parte de los gobernantes, mediante purgas y listas negras nunca reconocidas que invitan sutilmente, y no tanto, a la autocensura de los creadores. Como herramienta más eficaz si cabe, amparada en la actual coyuntura de lo que ha sido equívocamente denominado como “crisis económica”, se encuentra el estrangulamiento económico al sector, como un órdago más con el que tratar de administrar las voces y propiciar convenientemente los silencios.

Hablar de “cultura, territorio y paisaje” implica inevitablemente abordar algunos de los aspectos que mayor incomodidad pueden provocar, pues son numerosas las anomalías y prácticas interesadas que han sido llevadas a cabo en esos ámbitos. Para hablar de cultura, territorio y paisaje debemos hablar de dinero, ya que el valor económico es el que se ha superpuesto a cualquier otra categoría de valoración humana, con toda la pobreza que eso representa. La cultura, en esta sociedad del lucro incesante, se mide en base al PIB que es capaz de mover como parte de la economía del Estado, bien según los miles de visitantes de una determinada exposición, los millones recaudados en taquilla por una película o la desorbitada cifra resultante de una subasta de obras de arte. El territorio y el paisaje se han visto sometidos a la misma lógica capitalista, desposeídos de cualquier valor simbólico o ambiental, su carácter ha estado supeditado a la rentabilidad del suelo en términos de edificabilidad. Las consecuencias del sinsentido, previsibles desde un punto de vista lógico, las sufre ahora toda la población ante el aparente desconcierto de quienes fomentaron ese estado de las cosas. Invitar a los artistas a trabajar sobre estos temas significa incentivar la reflexión y el pensamiento crítico, contribuyendo con ello, en cierta medida, al desarrollo de aspectos propios de una democracia más participativa, que aquí todavía no ha tomado asiento.

Raquel Friera, Fermín Jiménez Landa, Mariona Moncunill, David Mutiloa, Llorenç Hugas, Ariadna Parreu, Jordi Fosch, Luz Broto, Carles Cartama, Mar García Albert, Marla Jacarilla, Gerard Quartero y Nacho Martín Silva son los artistas seleccionados en la convocatoria BIAM’12. Trabajos distintos y diferentes formas de abordar el hecho artístico, que cuenta con un denominador común: una mirada ácida a la realidad –seguramente la única posible en el momento presente.

José Luis Pérez Pont (miembro del jurado de la BIAM 2012)


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Viure sense poesia.

“Deberíamos tener cuidado con las puertas,
Las abres
Y
De pronto
Ya estás en otro lugar.”

Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar.


Ens hem habituat a viure sense poesia. La pressa s’ha convertit en la pauta general de la nostra societat i ha hipotecat la nostra capacitat per imaginar, el nostre desig de conèixer, la nostra possibilitat d’anar més enllà del immediat, exhaustos pel ritme del quotidià. El sistema s’organitzà sota estímuls tan primaris com els que fan caminar per aconseguir la pastanaga, que es manté sempre a una distància prudent, suficient per no ser capturada però prou a prop per a semblar que amb un altre petit esforç s’hi podria arribar. Hem format part de l’engany i en gran mesura, n’hem participat. Probablement la nostra època serà recordada per l’enorme silenci que, durant tant de temps, la ciutadania ha guardat davant els nombrosos excessos de poder, pels enormes abusos comesos i per la misèria moral dels individus que han preferit salvaguardar només els seus interessos particulars. En una societat amb aquestes característiques no ha quedat lloc per la poesia, perquè la sensibilitat ha estat substituïda pels moviments de la borsa i les oscil·lacions de la prima de risc, convertint la nostra pell en una superfície paquidèrmica, quasi aliena al dolor que resulta de tanta materialitat. En el temps de la comunicació veloç, instantània, el volum ingent d’informació actua en sentit invers provocant saturació i col·lapse, un brunzit ensordidor semblant al murmuri constant d’aquesta gran massa social que, de moment, no ha aconseguit articular-se fins el punt d’elaborar una proposta que alci la seva veu.

Els creadors han demostrat, en termes generals, la seva capacitat per anticipar-se als esdeveniments o donar-los-hi una resposta simbòlica, incidint en aspectes socials i polítics que per la majoria passaven desapercebuts. Són molts els artistes que han articulat a través de la seva obra discursos crítics, alguns amb particular encert. Tampoc és estranya la posició dels artistes que es mantenen aliens als esdeveniments de la societat del seu temps, mostrant una indiferència que ens parla d’escassa alteritat i que casa a la perfecció amb l’estàndard de comportament individualista encunyat pel gruix de la població en les últimes dècades. És cert que la llicència d’allò estètic i la recerca del bell poden ser fins en sí mateixos però, és suficient? En un món com el nostre, en un temps com el present, pot l’art desentendre’s de la societat?

La convocatòria de la Biennal d’Art Ciutat d’Amposta no marca entre els seus requisits un enfocament temàtic dels treballs presentats pels artistes, encara que sí s’adhereix al propòsit de treballar en la línia d’investigació del Centre d’Art Lo Pati, amb seu a Amposta, en què “emergeix la noció de cruïlla entre cultura, natura i paisatge”. Per analitzar les creacions artístiques és necessari emmarcar-les en l’època en què van ser realitzades, ja que per una banda, el moment històric ens informa de l’entorn en què van veure la llum, i per altra, la pròpia obra ens aporta una visió particular capaç d’enriquir aquesta narració del context. Tots sabem que la història l’escriuen els vencedors, almenys la història oficial, fet pel qual la llibertat d’expressió de l’artista ha estat sovint un element incòmode pels governants. En alguns moments, i sota determinats règims polítics, aquella llibertat ha estat restringida i perseguida, significant presó, mort, o en el millor dels casos, un dolorós exili.

La memòria espanyola ens permet conèixer-ne nombrosos exemples en un temps no massa llunyà. En aquest moment les restriccions a la llibertat d’expressió arriben, per part dels governants, mitjançant purgues i llistes negres mai reconegudes que inviten subtilment, i no tant, a l’autocensura dels creadors. Com a eina més eficaç encara, emparada en l’actual conjuntura del que ha estat equívocament denominat “crisi econòmica”, es troba l’estrangulament econòmic al sector, com un instrument més amb el qual tractar d’administrar les veus i propiciar convenientment els silencis. Parlar de “cultura, territori i paisatge” implica inevitablement abordar alguns dels aspectes que major incomoditat poden provocar, doncs són nombroses les anomalies i pràctiques interessades que han estat portades a terme en aquests àmbits. Per parlar de cultura, territori i paisatge hem de parlar de diners, ja que el valor econòmic és aquell que s’ha superposat a qualsevol altra categoria de valoració humana, amb tota la pobresa que això representa. La cultura, en aquesta societat del lucre incessant, es mesura en base al PIB que és capaç de moure com a part de l’economia de l’Estat, bé segons els milers de visitants d’una determinada exposició, els milions recaptats en taquilla per una pel·lícula o la desorbitada xifra resultat d’una subhasta d’obres d’art. El territori i el paisatge s’han vist sotmesos a la mateixa lògica capitalista, desposseïts de qualsevol valor simbòlic o ambiental; el seu caràcter ha estat supeditat a la rendibilitat del sòl en termes d’edificabilitat. Les conseqüències del sense sentit, previsibles des d’un punt de vista lògic, les pateix ara tota la població, davant l’aparent desconcert d’aquells que van fomentar aquest estat de la qüestió. Convidar els artistes a treballar sobre aquests temes significa incentivar la reflexió i el pensament crític, contribuint-hi, en certa mesura, al desenvolupament d’aspectes propis d’una democràcia més participativa, que aquí encara no s’ha assentat.

Raquel Friera, Fermín Jiménez Landa, Mariona Moncunill, David Mutiloa, Llorenç Ugas, Ariadna Parreu, Jordi Fosch, Luz Broto, Carles Cartama, Mar García Albert, Marla Jacarilla, Gerard Cuartero i Nacho Martín Silva són els artistes seleccionats en la convocatòria BIAM’12. Treballs diferents i diverses formes d’abordar el fet artístic, que compta amb un denominador comú: una mirada àcida a la realitat- segurament la única possible en el moment present.

José Luis Pérez Pont (membre del jurado de la BIAM 2012)

Enviado el 22 de Noviembre. Página principal ...