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HABEAS CORPUS. FUNCIONES Y DISFUNCIONES DE LA FIGURA DEL TESTIMONIO

RM_blow-cm_u.jpgEl CA Tarragona Centro de Arte presenta una exposición colectiva con Maja Bajevic, Bleda y Rosa, Kajsa Dahlberg, Raquel Friera, Teresa Margolles, Rabih Mroué y Uriel Orlow. Se puede visitar del 28 de octubre al 6 de enero de 2013 en el Tinglado 2 (Moll de costa) de Tarragona. El CA Tarragona es un proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Tarragona y el departamento de cultura de la Generalitat de Catalunya, con la colaboración del Port de Tarragona.

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«Habeas corpus» es una muestra colectiva, comisariada por Cèlia del Diego, que pone en relación un conjunto de proyectos artísticos que permiten abordar de manera compleja la figura del testigo. El término habeas corpus, que proviene del latín ‘ten tu cuerpo presente’, se utiliza en derecho para referirse a la institución procesal que, con el fin de proteger la libertad del detenido, lo pone inmediatamente a disposición del juez. Frente a la anunciada banalización del testimonio, a causa de la proliferación de medios de comunicación y redes sociales que convierten a cualquier persona que presencia un hecho en un enviado al centro de la noticia y en una fuente fiable de información, esta muestra convoca metafóricamente a la figura del testigo para someterla a juicio y le ofrece la posibilidad de abogar por su valor, al mismo tiempo que cuestiona su vigencia como transmisora de una verdad objetiva.

El papel de testigo es el responsable en buena parte de la información que recibimos hoy sobre lo que ocurre en el mundo. La narración de experiencias personales ha dejado de ser considerada un recurso secundario en la construcción de la historia para ocupar un lugar privilegiado y ejercer una especie de fascinación que le otorga una credibilidad y un valor que parece que no requieran comprobación, aunque a menudo los relatos están más cercanos del espectáculo que del rigor. La democratización de la accesibilidad a la información, que facilita la proximidad al lugar de los hechos, lejos de hacer realidad la aspiración moderna de la crónica objetiva, ha hecho posible la proliferación de versiones sobre el mismo suceso. Cada una de las personas que ha asistido a un acontecimiento es susceptible de proveernos de un relato sobre la verdad de éste, un relato subrayado por su condición de testigo presencial. Es así como esos relatos particulares, subjetivos y parciales apelan al crédito y la confianza del otro y comprometen valores asociados a la idea de veracidad: la evidencia, la objetividad y la intersubjetividad.

La significación histórica y política del testigo se consolida como una forma fiable de acceder a la verdad que tan solo se puede conocer en primera persona durante los años sesenta, en el contexto de los procesos judiciales del genocidio judío. En este sentido, ha sido determinante la experiencia del sistema de exterminio nazi, que pretendió cambiar el curso de la historia y, al mismo tiempo, borrar todos los rastros de los métodos utilizados para hacer posible el cambio. Es en este marco que la narración de la vivencia abandona el espacio privado para cobrar relevancia social. Empieza «el advenimiento del testigo» –en palabras de la historiadora, especialista en la Shoah, Annette Wieviorka–, que supone un giro radical en la construcción de la memoria del genocidio y de la noción de testimonio.

A esta nueva dimensión de la figura del testigo se le añade, a partir de les décadas siguientes y hasta nuestros días, su democratización, que dibuja un cambio de paradigma favorecido por los medios audiovisuales como la televisión, la radio o el cine y, con la imposición de las nuevas tecnologías, también de internet y las redes sociales. Teóricas como Elisabeth Cowie y Hito Steyerl advierten que el acto de dar voz al otro en el marco de medios subyugados a la mirada voyeurística convierte necesariamente su testimonio en un recurso estilístico. Un recurso con el cual se busca la empatía y la emoción rápida y se presenta al testigo como a una víctima a quien el engranaje del sistema deja desamparada y, con el pretexto de interpretarlo, le desprovee incluso de la posibilidad de representarse a él mismo según sus propios sistemas de simbolización. Así, aquella figura que nace con el propósito de iluminar la verdad de unos hechos, se convierte ahora también en una herramienta que allana el camino de la catarsis, la credulidad y la manipulación de la información y pasa a ocupar un espacio de fuerza y tensión para con la experiencia del espectador.

La muestra toma como punto de partida la reflexión de Michel Foucault sobre el compromiso de la cultura en relación a la comunicación de los relatos de la verdad. Foucault estima que la cultura, más que ser el medio para hacer llegar las verdades a aquellos que todavía no las ven y en nombre de quienes no pueden decirlas, es la herramienta a través de la cual revelar las políticas del enunciado, los sistemas mediante los cuáles nos llega la información. Los proyectos artísticos que conforman la exposición recopilan datos y documentos que a priori no parecían tener propósitos testimoniales. Los artistas los resignifican y construyen narraciones, no tanto para subrayar la veracidad de la información que nos transmiten, sino sobretodo para activar mecanismos con los que cuestionar las posibilidades o imposibilidades intrínsecas del testimonio en tanto que recurso histórico, jurídico o periodístico de la verdad. De esta manera, persiguen provocar en el espectador una sensación de desplazamiento en relación a aquella imagen que lentamente se ha ido construyendo sobre la noción de testigo a base de leer artículos de prensa, escuchar programas de televisión o radio, seguir diversas cuentas de twitter o facebook, visionar vídeos por youtube o vimeo y fotografías en flickr o instagram. Este desplazamiento, por un lado, deja en evidencia que la propia condición de testigo presencial no garantiza el conocimiento de los hechos acaecidos sino que tan solo pone en funcionamiento un dispositivo relacional entre realidad, sujeto, canal y receptor que puede ser un espacio de compromiso con un relato veraz. Por el otro, la sobreexplotación banalizada del testimonio corre el riesgo de neutralizar el potencial político que se le había reconocido, aquél que lo hacía susceptible de generar un relato crítico sobre el presente y modificar el curso de la historia.

«Los sirios están filmando su propia muerte» anuncia el vídeo The Pixelated Revolution, 2012, de Rabih Mroué (Beirut, 1967). El proyecto analiza un par de grabaciones extraídas de youtube en las cuales se puede ver como un francotirador y un tanque disparan contra la cámara. El inquietante final de los vídeos nos hace temer por la vida de quién graba. Es así como las víctimas de la todavía vigente guerra civil en Siria, al sentirse amenazadas de muerte, contraatacan registrando con los teléfonos móviles como el asesino dispara el posible tiro letal. Blow Ups 1-7, 2012, que significa a la vez ‘ampliar’ y ‘explotar’, es un juego de palabras que pone título a una serie de fotogramas homólogos, extraídos también de la red, y ampliados hasta extremos que su resolución no puede soportar. Homicidas espectrales disparando contra víctimas que, aunque no disponen de más arma que un móvil, no huyen. El hecho de asistir a la propia muerte a través de una pantalla convierte el acontecimiento en ficción y al presunto ejecutado en espectador del momento. Disparos cruzados, entre un arma y un teléfono, con los cuales Mroué formula preguntas entorno a la construcción de las narrativas de la historia y la práctica de grabar, difundir y archivar. Y es que, como estas imágenes pueden ser compartidas y difundidas con inmediatez, con frecuencia de manera viral, se les reconoce el doble papel de movilizar a las masas durante los acontecimientos revolucionarios y de informar del conflicto al resto del mundo.

Maja Bajevic (Sarajevo, 1967) ensaya titulares que sintetizan algunas de las contradicciones propias de la ortodoxia religiosa vinculadas a atribuciones sexistas y políticas. Bajevic se dirige directamente a la cámara para confesar en primera persona declaraciones ficticias paradoxales del tipo «Mi mujer lleva chador. Yo la obligo a llevarlo. Después me relaciono con prostitutas», y con la voluntad de proponer una reflexión sobre la doble moral que oculta el fundamentalismo religioso. En Double Bubble, 2001, el testimonio no recae en la verdad expuesta, ni en el grado de objetividad con la cual ésta es formulada, sino en el compromiso que adquiere el sujeto que testifica. La artista, desde su condición de mujer, no reta las sentencias, tan solo las afirma. Retrata la sumisión a la ortodoxia, a pesar de su hipocresía. Así, parafrasea a la filóloga feminista Gayatri Charavorty Spivak cuando afirma que este tipo de comportamiento de las mujeres subyugadas a situaciones patriarcales no es una prueba de su voluntad sumisa, sino únicamente de su imposibilidad de enunciación.

1.432.327 m2., 2012, versa sobre la negación de la accesibilidad como otra forma de negar la posibilidad de acceder a la verdad. En este trabajo videográfico el rostro de Raquel Friera (Barcelona, 1974) suplanta el de los protagonistas de la narración, diversos inmigrantes ilegales que fueron retenidos en cuatro centros de internamiento europeos en España, y con quiénes ella ha tenido ocasión de entrevistarse. Interfiriendo entre los detenidos y el espectador, reproduce las palabras con las cuales los inmigrantes le han descrito la atrocidad de espacios a los cuales a ella, en tanto que ciudadana europea, le ha sido negada la entrada. Pese al rigor con el que recita cada uno de los testimonios memorizados, la verdad testificada permanece impresentable y inaccesible, no tan sólo al oyente, sino también a la mensajera, que se convierte en el testigo del testigo. Con este ejercicio, plantea una reflexión sobre la inaccesibilidad: la de ella al recinto de los CIE, evidenciando el blindaje del aparato del Estado, y la del espectador al testimonio directo de los inmigrantes. Reflexiona, en definitiva, sobre la imposibilidad de la experiencia de la alteridad a través del formato documental.

Holy Precursor, 2011, de Uriel Orlow (Zurich, 1973) es una reflexión sobre la posibilidad o la imposibilidad de negar la huella de la historia. Protagonizan el vídeo las imágenes de Bingöl, un pueblo kurdo de la Anatolia Oriental edificado sobre un antiguo monasterio de Surb Karapet que fue parcialmente destruido durante el genocidio armenio el 1915. Más adelante, los militares turcos derribaron el monasterio como parte de una práctica en curso que borraba todos los signos de herencia cultural armenia en Turquía. Piedra a piedra, el nuevo pueblo fue reconstruido con los restos del antiguo edificio. La propuesta de Orlow no se limita a documentar la historia de Bingöl, sino que pretende dejar constancia del intento de eliminación de los restos arqueológicos que podían ser testigos de la destrucción. Señala los puntos ciegos de la representación, haciendo uso del paralelismo entre el palimpsesto visible en los muros de las casas y la narración muda sobre el continuo movimiento y mutación de los átomos. Con la voluntad de emular el comportamiento atómico, el rastro del antiguo monasterio sobre las paredes del pueblo pone de manifiesto que no hay origen, porque todo origen contiene la huella de otro elemento que lo ha precedido.

Bleda y Rosa
(Castellón, 1969 y Albacete, 1970) exploran los conceptos de huella y trauma sobre el territorio como testigos solemnes de la historia en los paisajes actuales. La serie Memoriales, 2010, presenta una cartografía visual de la ciudad de Jerusalén que pone de relieve los lugares donde la memoria o el olvido se inscriben sobre el tejido urbano. El encuadre subjetivo de las imágenes, además de evidenciar la presencia de los propios fotógrafos en los sitios retratados, permite apreciar las marcas del paso del tiempo sobre la piel de los muros y al mismo tiempo refleja el encuentro de estos muros con el suelo y les niega cualquier pedestal. Así, Bleda y Rosa proponen una reflexión sobre las estrategias con que nuestra cultura interactúa con los vestigios del pasado para tratar de hacer memoria y cuestionan la eficacia de sus afanes de interpretación y monumentalización. El filósofo Jacques Derrida relaciona la idea de devenir huella de otra huella con la lógica del superviviente, con aquella presencia que comprende la desaparición en su propio nombre. En este sentido, Memoriales plantea la duda de si el monumento conmemorativo es capaz de transmitir aquello que representa o bien si con su propia presencia construye el simulacro y eclipsa lo que pretendía rememorar.

Kajsa Dahlberg (Göteborg, 1973) en We notice no disturbances, all are happy and friendly (Postcards from Jerusalem 22/4 1911–24/1 1999), 2012 , recolecta y colecciona tarjetas postales que sus compatriotas suecos, de visita a la ciudad de Jerusalén, han enviado, durante un período de casi cien años, a familiares y amigos. Algunos textos mencionan la belleza del paisaje desde un punto de vista turístico, obviando cualquier referencia a la tensa situación política entre Suecia y Israel. Otros son un reflejo de las relaciones diplomáticas conflictivas entre ambos estados. Las postales, tratadas como documentos históricos, han sido cuidadosamente subrayadas y ordenadas según el contenido de los mensajes. Si cada una de las postales tenia la voluntad de dejar constancia de la estancia en la ciudad de quien la envía, la colección alcanza ahora la dimensión de archivo, de herramienta de construcción de la memoria colectiva desde la perspectiva de la experiencia turística.

Teresa Margolles (Culiacán, 1963), testigo de los sucesos violentos que ocurrieron en el bar Chess de Ciudad Juárez la noche del 17 de mayo de 2010, media entre estos hechos y el espectador y ofrece su experiencia de primera mano. ¿Por qué van corriendo esas putas?, 2012, el título de la pieza, es posiblemente la pregunta que le resonaba en la cabeza mientras grababa este vídeo en plano secuencia. Imágenes sin voz en off, sin subtítulos, que únicamente reproducen la escasa información que ella recibió, en tanto que testigo ocular, en el escenario de los hechos. Pese a su proximidad con los acontecimientos que tenían lugar en el interior del bar, el vídeo por si solo no transmite ningún tipo de información transcendente hasta que Margolles no lo asocia a la crónica periodística que relata qué sucedió, esa noche, en ese lugar. El proyecto es un ejemplo más de las reflexiones de la artista entorno a las situaciones de violencia clandestina que se viven en México y introduce el recelo sobre la experiencia directa en tanto que herramienta fidedigna para acceder a la verdad.


ACCIONES DE MEDIACIÓN

PROYECCIÓN DE THE PIXELATED REVOLUTION DE RABIH MROUÉ
Presentación a cargo de Josetxo Cerdán y Gaspar Maza.
Martes 11 de diciembre, a las 19 h, en el Campus Catalunya de la URV (Av. de Catalunya, 35)

The Pixelated Revolution, es el documento de una conferencia de Rabih Mroué en que el artista libanés analiza un par de vídeos extraídos de youtube con los cuales las víctimas de la actual guerra civil en Síria graban con el teléfono móvil su propia muerte. Con este trabajo, el artista reflexiona sobre la capacidad de las redes sociales de movilizar a las masas y de informar del conflicto en todas partes.

D’HISTÒRIES I TESTIMONIS
Proyecto educativo que nace alrededor de la idea de testigo y su representación. El proyecto desarrolla una práctica que integra la investigación, la reflexión, la creación y los formatos de difusión. Se trabaja la idea de testigo con relación al entorno familiar, escolar o del contexto social de cada uno de los participantes. El proceso de trabajo se lleva a cabo en dos fases, la primera de las cuales coincide con el tiempo de la exposición (noviembre-diciembre de 2012). Los grupos participantes trabajan en el espacio expositivo y en el aula. En una segunda fase, toda la experiencia educadora que ha dado pie al material presente al archivo del LABmediació se convierte en el contenido de una maleta pedagógica promover por el CRP del Tarragonès (enero-julio de 2013). De este modo, los materiales trabajados por los alumnos y los maestros se ponen a disposición de todas las escuelas y los institutos que lo deseen.

Proyecto compartido con alumnos, maestros y profesores, que cuenta con el acompañamiento de Esther Canals y el apoyo de Eloïsa Valero. Con la colaboración de los Serveis Territorials d’Ensenyament a Tarragona de la Generalitat de Catalunya y el CRP del Tarragonès.

LECTURES AMPLIFICADES
Ejercicio abierto de interpretación de las obras que conforman la exposición. Gracias a la mediación de Patrícia Carles y Jordi Martí Font, cada uno de los trabajos es compartido con un grupo diferente de personas. A través de dinámicas de debate y escritura colectiva, los grupos proponen nuevos textos que reflejan su interpretación de la muestra. Los textos que se irán elaborando se mostrarán al mismo espacio expositivo, junto a las piezas a las cuales hagan referencia; en un futuro formaran parte de la publicación que documentará la muestra.

Proyecto a cargo de Patrícia Carles y Jordi Martí Font. Y la participación de los alumnos de fotografía artística de la EADT, grupo de GESO del Centre de Formació d’Adults de Tarragona, grupo de lectura y conversación de la Biblioteca Pública de Tarragona, grupo de mujeres del Ateneu Llibertari Alomà, alumnos de 2n de ESO del Institut-Escola Pi del Burgar de Reus, tarraconenses en el exilio conectados a facebook (Lisboa, Colombia, Bolonia, México D.F.) y la Unidat d’Escolarizació Compartida (Associació per a la Promoció Ocupacional) de Tarragona.


APROXIMACIONES A LA EXPOSICIÓN
Visitas guiadas a la exposición a cargo de periodistas y comunicadores del Camp de Tarragona, con la voluntad de dar diferentes interpretaciones a la muestra y a sus contenidos, sobre todo proponiendo nuevas reflexiones sobre la función y el papel del testigo en los medios de comunicación. El protagonismo de estas visitas recae en los mediadores, que proponen sus códigos y sus experiencias personales y profesionales, diferentes de las habituales en el mundo artístico, para facilitar al público otros vías de aproximación a la exposición. Todas son abiertas al público y sin concertación previa.

Sábado 10 de noviembre, a las 12 h a cargo de Xavier Abelló, periodista y director de TAC 12
Sábado 17 de noviembre, a las 12 h a cargo de Toni Orensanz, escritor y periodista freelance, colaborador de La Vanguardia
Sábado 24 de noviembre, a las 12 h a cargo de Xavier Graset, periodista y director de L'oracle de Catalunya Ràdio
Sábado 1 de diciembre, a las 12 h a cargo de Carles Marquès, periodista y director de CaixaForum Tarragona


VISITAS PARA GRUPOS Y ESCUELAS
Previa concertación. Es necesario solicitar dia y hora mediante el teléfono 977 239 751 o el correo info@catarragona.net.

Para mas información consultar www.catarragona.net


(crédito imagen)

Rabih Mroué
Blow Up 4, 2012
Injección de tinta sobre papel satinado
130 x 90 cm
Cortesía de Sfeir-Semler Gallery, Beirut / Hamburg

Enviado el 26 de Octubre. Página principal ...