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Luis Claramunt. El viaje vertical

54_u.jpg13 julio – 21 octubre 2012

Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA)
Plaça dels Àngels, 1
08001 Barcelona
www.macba.cat

La exposición Luis Claramunt. El viaje vertical presenta una amplia selección de obras, realizadas entre principios de los años setenta y finales de los noventa. Si bien Luis Claramunt (Barcelona, 1951 – Zarautz, 2000) es conocido casi exclusivamente como pintor, esta primera retrospectiva del artista trata de mostrar una cosmología compleja, a la vez que unitaria y coherente, que incide en sus series de dibujos, los trabajos fotográficos y los libros autoeditados que complementan y desbordan su trabajo pictórico.

La exposición se organiza por series con el objetivo de mostrar hasta qué punto vivir y pintar eran para Claramunt una única experiencia. Madrid, Sevilla, Bilbao, y sus frecuentes viajes a Marrakech reemplazan Barcelona en una geografía que representa con asiduidad. El viaje vertical ofrece un itinerario a través de su obra que es al mismo tiempo un despojamiento, en el que materia e imagen se aligeran hasta transformarse en caligrafía.


Viaje hacia un despojamiento

Aunque mantiene un montaje cronológico, la exposición comienza con una amplia selección de los dibujos y libros autoeditados de Claramunt, realizados entre 1994 y 1999, que funciona como introducción para interpretar su producción pictórica. Los dibujos condensan una intensa energía creativa y traducen un procedimiento de trabajo que surge de la inmediatez de la percepción y de la mediación de la memoria, tanto de las ciudades, como de sus lecturas. A menudo eran fotocopiados sobre papeles de colores, para primar su cualidad gráfica, el gesto y la secuencia. Estas ediciones, a pesar de su rápida ejecución y su precaria factura, abren nuevas perspectivas al conjunto de su obra y resumen el modo en que el artista se enfrenta al trabajo de la pintura, con intuición y rapidez.

Una pequeña sala dedicada a sus figuras-retratos, inspirados en la lectura de La isla del tesoro, se extiende temáticamente a la sala contigua, donde pueden verse sus cuadros de Barcelona, incluidos sus cuadros de «colgados». Los interiores de tablaos o los paisajes urbanos se presentan en una totalidad abigarrada, mediante un grafismo febril, que escapa de la perspectiva ilusionista para mostrar un entresijo de relaciones, confundiendo la arquitectura con los cuerpos y los objetos. En los cuadros de Barcelona y Sevilla, pintados a mediados de la década de los ochenta, llama la atención el cambio en el uso del color, en unas pinturas ahora casi monocromas, y la concentración en los aspectos estrictamente compositivos de la obra a partir de la mancha como elemento estructurador.

Las series realizadas entre 1986 y 1988 dedicadas a Marruecos y al mundo de los toros representan un punto de inflexión en la producción de Claramunt. En el camino que va de la mancha casi monocroma a la línea, al grafismo seco de sus últimas composiciones de toros, se resume todo un proceso de vaciamiento espacial que le conduce a un protagonismo absoluto de la figura en un espacio más simbólico.

En una sala contigua encontramos sus series de fotos realizadas en Barcelona y Bilbao. A principios de los noventa Claramunt incorporó a su deambular urbano un modo de registro casual, haciendo fotos sin intención aparente. El caminar como práctica artística iba definiendo la forma y el contenido de sus fotografías, escribiendo el texto y buscando su sujeto a la vez. El puerto y las estaciones de tren de Barcelona o la ría de Bilbao, su puente colgante, las fábricas abandonadas o sus calles, aparecen en dibujos y fotografías en escenas despojadas de todo exotismo.


“La pintura en sí ya es la imagen de una realidad”

El trabajo de su última década, en la que el mar cobró gran importancia, como atestiguan sus series Mar Rojo y Mar Negro, de 1997, y Naufragios y tormentas, de 1999, concluye la muestra. En esta serie, la última que llevó a cabo, cabe destacar las Tormentas de hielo, una especie de testamento mudo.

Esta última sala entronca con la primera y cierra el círculo de una vida y un trabajo marcados por la búsqueda de una realidad en la pintura. La obra de Claramunt permite narrar otro tipo de historia del arte contemporáneo, que observa de manera crítica y efectiva la evolución de las imágenes y las gramáticas de una visualidad que actualmente nos resultan lejanas.


Texto publicado bajo una licencia Creative Commons (Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported - CC BY-SA 3.0) http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es


Actividades

Jueves 12 de julio, 18.30 h
Visita comentada
A cargo de Nuria Enguita Mayo, comisaria de la exposición
Acceso con la entrada al Museo
Salas del Museo. Plazas limitadas


Visitas guiadas diarias
(incluidas en la entrada)


Publicación

Luis Claramunt. El viatge vertical
. Barcelona: Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), 2012. Textos de Nuria Enguita Mayo, Carles Guerra, Ángel González, Teresa Lanceta, Bartomeu Marí y Francisco Rivas. Única edición en catalán, castellano e inglés.


Exposición organizada por el MACBA y comisariada por Nuria Enguita Mayo.


En paralelo a la exposición, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) presenta Nonell y Claramunt. Registros de lo urbano, un proyecto coorganizado por el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) y el MNAC.


Más información en www.macba.cat y twitter.com/MACBA_Barcelona


Horarios
De lunes a jueves, de 11 a 20 h
Viernes, de 11 a 22 h
(a partir del 25 de septiembre, laborables de 11 a 19.30 h)
Sábados, de 10 a 22 h
(a partir del 25 de septiembre, de 10 a 20 h)
Domingos y festivos, de 10 a 15 h
Martes no festivos, cerrado
Lunes abierto



[Sin título (de la serie La muela de oro), 1991. Cortesía de la familia Claramunt y de la Galería Juana de Aizpuru. Foto: Jorge Oronoz]

Enviado el 12 de Julio. Página principal ...