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RAY JOHNSON. Completar y devolver, por favor

49xonline-u.jpg6 noviembre 2009 – 10 enero 2010
Comisario: Alex Sainsbury en colaboración con Chus Martínez
Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA)

www.macba.cat

El programa de otoño del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) propone como líneas principales una gran retrospectiva de las obras, las ideas y las influencias de John Cage, así como una presentación extensiva de la obra de Ray Johnson. Los artistas norteamericanos John Cage y Ray Johnson vivieron en la misma época y compartieron experiencias. A pesar de tratarse de dos producciones independientes, la decisión de presentar ambas exposiciones simultáneamente en las salas del Museo responde al hecho de que ambos artistas se preocupan por inventar un lenguaje que aborde la ascendencia de la contemporaneidad versus la modernidad. Tienen en común el intento de reconfigurar los cimientos epistemológicos del proyecto moderno, es decir, la forma en que decidimos qué es cultura y qué no lo es. Ningún lenguaje puede reflejarse en la transparencia de los signos; a través de sus obras, pues, nos vemos obligados a inventar, a crear nuevos métodos para pensar el mundo.


RAY JOHNSON. Completar y devolver, por favor

La producción del artista norteamericano Ray Johnson (1927-1995), en su mayoría collages, pequeños dibujos objeto y un contingente de arte postal, está marcada por su relación con el mundo del arte. La escala de sus trabajos, los materiales y el método son testimonio de un ejercicio muy contemporáneo: intentar entender el funcionamiento de la comunidad artística. Su obra puede ser descrita como protopop, aunque calificarla de este modo indicaría que, en realidad, no llegó a ser y por eso no alcanzó la visibilidad de otros trabajos. La razón, sin embargo, estriba en el método: Ray Johnson intenta colarse en los espacios intermedios y su obra aspira a un nivel de intimidad inusitado (el sujeto es el filtro y el resultado) y un tanto folclórico (en el sentido más crítico del término), lo que le aleja de la lógica de la producción y el consumo de masas.

A Ray Johnson, hijo de inmigrantes finlandeses, se le inculcó el interés por el arte desde niño. En 1945 se inscribió en el Black Mountain College, donde entraría en contacto con artistas como Robert Rauschenberg, John Cage, Merce Cunningham y Josef Albers. Este último lo acercó a la filosofía de la Bauhaus, corriente de la que Johnson aprendería el gusto por el empleo de las tramas, la autonomía del color y el potencial de la imagen encontrada por azar. Allí conoció también a Richard Lippold, uno de sus profesores, quien lo introdujo en el mundo del arte neoyorquino y en el grupo de los artistas americanos abstractos, con los que expuso por primera vez en 1949. Este hecho marcaría su carrera, ya que Nueva York, su evolución creativa, estética y política, se convertiría en uno de los ejes que estructuró la obra de Ray Johnson durante más de tres décadas.

Poco después comenzaría a trabajar con collages, inspirado tal vez, como le ocurriera a Andy Warhol, por su labor en el diseño comercial. Estos primeros collages están muy influenciados por las enseñanzas formales que recibió en el Black Mountain College y se sirven de lo cotidiano como hilo conductor. Así, para elaborarlos utilizaba los cartones que se emplean en las lavanderías para doblar camisas. Los llamó «moticos», una palabra creada por él y que describe como algo fugaz y cotidiano.

A mediados de los años cincuenta, Ray Johnson comenzó a utilizar el correo para llamar la atención sobre sus collages, enviándolos junto a pequeñas notas a comisarios de instituciones, coleccionistas y amigos. Un ejemplo de esto es la serie conocida como The Luckies (1959-1961), que es la respuesta a un poema que le había mandado su amigo Gerald Ayres sobre Charles «Lucky Lindy» Lindbergh.

La práctica del envío postal se consolidaría a partir de 1960, fecha en la que se iniciaron los envíos masivos y, por tanto, la circulación en masa de sus obras. Ed Plunkett, artista Fluxus, propuso, en broma, para este movimiento el nombre «New York Correpondence School», término que Ray Johnson aceptó de inmediato.

El año 1960 constituye también el punto de partida de las performances de Ray Johnson, empezando por Nothing (Nada), cuyo origen, según el propio Johnson, se encuentra en la actitud contraria a los happenings (es decir, a la intención de que ocurra algo). «Nada» fue la respuesta que dio el artista en muchas ocasiones a las propuestas que recibía para exponer en galerías. En cualquier caso, la mayoría de sus performances de los años sesenta y setenta estarían asociadas a eventos relacionados con la «New York Correpondece School» y titulados en base a clubs de fans imaginarios, como sería el caso de Paloma Picasso.

Entre 1965 y 1973, Ray Johnson crearía collages –una práctica común entre los artistas neoyorquinos– para sus exposiciones individuales. Los collages de Johnson de esa época mantienen la estructura formal de los de principios de los años cincuenta y centran su contenido en las referencias artísticas. Son collages construidos con esmero y gran precisión, en los que subyace su interés por la indeterminación y el azar inspirados en la filosofía zen, que aprendió de John Cage. Así, los collages podían modificarse entre exposición y exposición, incluyendo, en ocasiones, materiales reciclados de collages anteriores. De este modo creaba superficies complejas, entre la figuración y la abstracción, en las que los significados se entrelazaban y quedaban, a veces, ocultos en la forma. Las referencias son muchas y van desde lo personal hasta lo más general.

Otra constante en los collages de Ray Johnson es el interés por el lenguaje y los juegos de palabras. Los fragmentos de los collages se convierten en una excusa para explorar las relaciones entre las cosas y las personas, lo verbal se convierte en un refuerzo para lo visual: los juegos de palabras nos ayudan a comprender las asociaciones de imágenes.

Durante todo ese tiempo Ray Johnson no dejó de enviar imágenes por correo. Así como en los collages expuestos era él quien modificaba las obras, en los envíos postales las modificaciones las realizaban otros, lo que generaba un intercambio basado en la intervención: es lo que él llamaba «una partida de ping-pong». A menudo, los envíos se hacían a medida del destinatario, evocando bromas privadas que incitaban a ese intercambio.

A finales de los años setenta, Johnson dejó de crear collages con la intención de exponerlos, rechazando todas las propuestas de exposición que recibía. Los collages de esta época adquieren más y más capas, y Johnson trabaja de forma meticulosa en collages ya hechos. De este modo se multiplica la idea de superposición y los contenidos se hacen cada vez más complejos, con citas que se entrelazan y responden a momentos distintos. En ocasiones llegó incluso a cortar secciones enteras de estos collages para mandárselas a alguien.

Entre tanto, el movimiento del arte postal se consolidó como fenómeno internacional. Ray Johnson incorporó la fotocopia como prolongación de las litografías en ciclostil que había empezado a producir a finales de los cincuenta, empleando hojas de «tamaño carta» (equivalente norteamericano del A4) para difundir sus obras. El contenido de estas piezas muestra una mezcla de su imaginario, referencias personales y elementos de la cultura generalista. Cuanto más próximo se sentía del destinatario, más embellecía estos envíos: muchas de las hojas se enviaron con instrucciones para que se añadiese algo, se devolviesen al remitente o se reenviasen a otro destinatario. Los perfiles en blanco de la cabeza del artista, por ejemplo, alcanzaron a infinidad de artistas y de hipotéticos artistas, con la indicación de que se anotase algo y se difundieran.

Gran parte de estos últimos envíos postales guardan relación con el mundo del arte y con la ambivalencia con que lo observaba Johnson. No es tanto una crítica de las instituciones como una reflexión sobre sus propias preocupaciones. Un ejemplo de esto es el envío «Querido Whitney Museum: te odio. Cordialmente, Ray Johnson»: en 1971 el Whitney ofreció una exposición al artista que él dedicó íntegramente a la red del arte postal. También se apropia de los logros formales de otros artistas, como Carl André, e ironiza sobre ellos.

Ray Johnson crea en todo su trabajo una nueva economía de mensajes, una forma muy personal y muy ambiciosa de poesía concreta. Antes incluso del movimiento del arte pop, la obra de Johnson manifiesta una interesante dimensión antropológica que se traduce en su percepción de la sociedad de distribución y consumo, así como en su perspicacia a la hora de aludir a los problemas de género en la cultura de su época.


Otras exposiciones:
MODERNOLOGÍAS. Artistas contemporáneos investigan la modernidad y el modernismo
La anarquía del silencio. JOHN CAGE y el arte experimental
Colección MACBA


Más información en www.macba.cat


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Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA)
Plaça dels Àngels, 1
08001 Barcelona


Ray Johnson, Untitled (Please Send To Mike Belt), 1972-1975. Cortesia The Estate of Ray Johnson at Richard L. Feigen & Co. Foto: Bill Orcutt. © Ray Johnson, Estate of Ray Johnson at Richard L. Feigen & Co., 2009

Enviado el 28 de Octubre. Página principal ...