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Alfonso Albacete "Verónicas"

3 noviembre de 2006 en la Sala Verónicas (Murcia) a las 20 horas

Sala Verónicas - Murcia
Espacio AV. Santa
Teresa 14. 30005 Murcia. Tel. 968 93 02 02. Fax 968 93 02 06. E-mail
rosa@espacioav.es

3 de noviembre - 10 de diciembre de 2006
De martes a sábado de 10 a 14 h. y de 17 a 21 h. Domingos y
festivos de 10 a 14 h. Lunes cerrado.
www.espacioav.es

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El artista construye para la sala un monumental mural de espejo serigrafiado a través del que relee su trabajo de la última década.


FICHA TÉCNICA

Artista: Alfonso Albacete.
Exposición: Verónicas
Lugar: Sala Verónicas Eav
C/ Verónicas, s/n · 30004 Murcia (España)
Fechas: 3 de noviembre – 10 de diciembre 2006
Inauguración: Viernes, 3 de noviembre 2006, 20.00 h.
Catálogo: Textos de Mariano Navarro y Armando Montesinos, entrevista al artista por Isabel Tejeda.
Organiza: Departamento de Artes Visuales de Murcia Cultural S.A.
Consejería de Educación y Cultura CARM
Comisaria: Isabel Tejeda


La exposición "Verónicas" recoge una selección de las series realizadas en los últimos años por el pintor murciano, y muestra por primera vez una nueva proyecto de carácter instalativo realizada ex profeso para el espacio de Verónicas. A diferencia de las exposiciones retrospectivas convencionales, sin embargo, esta muestra no constituye un montaje de cuadros acabados que exhiben sus logros, sino que el artista los ha reunido y reactivado en diálogo con el espacio.

Obras pertenecientes a las series Pinturas vásicas, Cueva negra, La casa, Pinturas de Guerra, Isaac, Gimnopedias, Mar de la China y Bosquejos van ocupando lugares específicos en el espacio de la antigua iglesia. En todas ellas, Albacete especula en torno lo que se ve y lo que no se ve, lo que se transforma, lo que se deforma,... o a temas que han constituido argumentos repetidos a lo largo de su obra: interior y exterior, arte y naturaleza, paisaje y memoria,...

Paralelamente, una espina dorsal truncada en forma de muro corrido divide la nave central. Hacia el lado de la calle, este muro presenta pinturas serigrafiadas sobre espejos de metacrilato. En ellas, Albacete recupera las celosías de tramas geométricas que había empleado con anterioridad, y los espejos devuelven la imagen de la arquitectura deformada al tiempo que reflejan las pinturas colgadas en otros muros de la sala. En el ábside, un tabique de seis metros de altura, también espejado, hace las veces de retablo y de eco del espacio arquitectónico.

Como explica el crítico Mariano Navarro en su texto para el catálogo de la muestra, “la idea o concepción de la dualidad, del doble como argumento ni es nuevo en el pensamiento y la obra de Alfonso Albacete ni es un recurso puramente formal. Como no lo es, tampoco, ni lo ha sido en su ya larga trayectoria su preocupación por la luz y sus efectos visuales, por las aguas y las sombras, por todo cuanto de algún modo conmueve nuestra percepción y, por ella, las ideas”. Los juegos de espejos dialogan con el espacio, lo descomponen y recomponen en el recorrido, y constituyen también un campo de elucubraciones que cuenta con una densa y rica tradición metafórica a sus espaldas.

El desarrollo del trabajo de Alfonso Albacete no ha transcurrido de una forma lineal, sino a través de saltos conceptuales y revisiones introspectivas. En su proyecto para la Sala Verónicas, Albacete propone aplicar esta “sistemática del estudio” al espacio expositivo, a la vez que recupera el carácter de la iglesia barroca como espacio de representación. El salto, en este proyecto, radica en que Albacete ha asumido planteamientos tan propios de la tradición de la pintura arquitectónica como de la instalación para construir una suerte de pintura expandida en la que las obras anteriores se encajan en un nuevo dispositivo que constituye una auténtica máquina de visión y reflexión. De este modo, el espectador que cruza el umbral de la sala ingresa en el espacio mental del pintor, sumergiéndolo en una experiencia en la que forma parte de la obra a través del sutil juego de reflejos, ocultación y revelación que articulan los murales de Verónicas, como si se convirtiese en la pintura pensándose a sí misma.

Esta exposición supone un reencuentro de Alfonso Albacete con Murcia, ya que si bien nunca ha dejado de exponer con cierta regularidad en salas privadas, se trata de su primer proyecto específicamente concebido para un espacio institucional desde la pasada década.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo ilustrado. La publicación cuenta con textos críticos escritos por Mariano Navarro y Armando Montesinos, grandes conocedores de la obra de Alfonso Albacete, y una amplia entrevista a cargo de Isabel Tejeda. El catálogo también documenta las obras, además de mostrarlas en su nuevo contexto de instalación.

Alfonso Albacete - Datos biográficos

Aunque Alfonso Albacete nace en Antequera (Málaga) en 1950, desde su primera infancia hasta los años 70 vivió con su familia a La Alberca (Murcia), donde inicia su formación junto al pintor Juan Bonafé.

En la Murcia de aquella época coincide con otros jóvenes artistas (Manolo Belzunce, Antonio Ballester, Pepe Cacho, etc) que, fundamentalmente desde el campo de la pintura, apuntan hacia planteamientos renovadores. También en Murcia, en 1972, tendrá lugar su primera exposición individual, en la galería Chys. A lo largo de la década, Albacete exploraría distintas vertientes en su obra, desde una pintura crítica de reciclaje de imágenes hasta el accionismo o una fotografía de carácter performativo. En todas ellas, independientemente del formato, existe una constante preocupación y reflexión en torno a la pintura o el acto pictórico.

Durante los años 70 lleva a cabo sus estudios de Bellas Artes y Arquitectura en Valencia y en Madrid, ciudad donde reside desde entonces.

Tras la muerte de Francisco Franco en 1975, desde los ambientes artísticos se empezaba a entrever cierto hartazgo hacia la politización de la vida que se había vivido en los últimos años, surgiendo corrientes culturales que propugnaban un aligeramiento del arte y el intento de mostrar un reflejo diferente del país. A partir del año 78, los artistas neofigurativos que residían en Madrid (Alfonso Albacete, Miguel Ángel Campano, Manolo Quejido, Guillermo Pérez Villalta, Rafael Pérez Mínguez, Carlos Alcolea, Carlos Franco, Luis Gordillo, Chema Cobo y Herminio Molero) quieren, a través de la pintura, dar una imagen de un arte basado en la figuración ajeno a reminiscencias políticas. En 1979, Albacete presenta en la galería Egam de Madrid la serie En el estudio, exposición que marca un hito tanto en su trayectoria personal (señalando su madurez como pintor) como en la de toda esa generación de pintores que toma el relevo en los años ochenta.

Desde entonces, Alfonso Albacete se ha convertido en uno de los más destacados representantes de la pintura española, manteniéndose fiel a su compromiso con lo que se ha denominado como “pintura-pintura”. Formalmente, su trabajo, a caballo entre la figuración y la abstracción, parte de un profundo conocimiento de la tradición de la pintura moderna, desde Cézanne hasta el expresionismo abstracto. Armando Montesinos apunta cómo sus ejes argumentales han sido por un lado el mito y, por otro, “la interpretación abierta del modelo del natural”, temas que ha abordado en el tiempo en un proceso jalonado a través de series.

En 1988 el Museo Español de Arte Contemporáneo le dedica ya su primera exposición retrospectiva, y su obra nunca ha dejado de estar presente en gran cantidad de exposiciones panorámicas e históricas que han abordado el arte español de las últimas décadas. Su obra se encuentra representada en los principales museos nacionales (MNCARS, Museo Español de Arte Abstracto, Museo Patio Herreriano, Artium de Álava, etc.), así como en multitud de colecciones institucionales, tanto europeas como americanas y asiáticas.

Enviado el 02 de Noviembre. Página principal ...