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VIAJES IMAGINARIOS A LA LUNA
Del 21 de septiembre al 22 de octubre de 2006 Museu Valencià de la Illustració i de la Modernitat (MuVIM). JULIO DE 1969. EL HOMBRE LLEGA A LA LUNA. Los componentes de la misión APOLO llegan a la Luna en julio de 1969. Son los primeros seres humanos que visitan nuestro satélite. Despierta admiración el logro de la moderna tecnología. Hemos tenido que esperar a bien entrado el siglo XX para vivir esta proeza. Sin embargo, las cosas no son así. Desde hace más de mil años el ser humano ha visitado la Luna (y otros planetas) con asiduidad. En este viaje, de ida y vuelta, ha utilizado los más variados métodos a su alcance. Desde bandadas de patos entrenadas específicamente para el viaje a materiales anti-gravitatorios como la "cavorita". Desde proyectiles balísticos hasta chanclos encantados. Tenemos constancia de al menos veinticinco de estas expediciones. Se han realizado en muy diversas épocas: la Grecia clásica, el Renacimiento, el Siglo de las Luces... Para establecer la verdad de los hechos hemos pretendido reunir en una muestra a todos estos explo-radores, aventureros, visionarios y mentirosos. La exposición recoge distintos relatos de viajes a la Luna. Están los más conocidos (Verne, Cyrano, Poe, Wells...), pero también se recogen otros menos divulgados (Andersen, Afanasiev, Gold-wind...). El planteamiento expositivo es el de un Museo "imaginario" donde se recogen objetos y enseres, "auténticos" utilizados por nuestros ilustres viajeros. LA LUNA. HISTORIA DE UNA OBSESIÓN. Desde sus orígenes, la humanidad ha dirigido sus miradas a los astros que iluminaban sus vidas. El Sol y la Luna Los filósofos han considerado desde el principio de la historia (Plutarco, Anaxágoras...). Paralelamente han creído en la existencia de posibles "humanidades" en su seno. Estas creencias desataron un deseo de contactar con estos "selenitas", bien viajando hasta su casa, bien enviando mensajes desde la nuestra. Con la invención del telescopio fue posible contemplar con mayor claridad la superficie de nuestro satélite. Como sistema infalible para contactar con "nuestros hermanos" de la Luna se propuso instalar, en las estepas siberianas, una red de espejos gigantescos que reflejaran la luz del Sol. Estos espejos, alineados de forma que mostrasen el teorema de Pitágoras, no dejarían lugar a dudas de que la Tierra estaba habitada por seres inteligentes, nosotros, y les motivaría a responder de un modo similar. El lenguaje de los símbolos matemáticos realizaría el sueño de la humanidad. Todo servía para llegar a la Luna. Veleros espaciales, globos aerostáticos, cohetes, vehículos tirados por aves...
Todos los viajes a la luna han tenido una motivación. Cada uno de los viajeros llevaba en su mente el por qué de su viaje. Así Kepler, en su "Sommium", viaja a la Luna para describir una serie de verdades científicas y Julio Verne nos muestra el estado de la técnica y la Astronomía en 1860. La crítica social y filosófica también ha movido a más de un viajero a visitar nuestro satélite. Luciano de Samosata (Siria-Grecia S. II) en su "Historia Verdadera" plantea una crítica corrosiva a la sociedad de su tiempo. Cyrano de Bergerac es otro buen ejemplo con su "Viaje a la Luna". Al hacer corresponder, exagerados, los defectos de la sociedad "terrestre" a un ámbito extraterreno generan el suficiente distanciamiento para que el lector pueda reconocer los males de su sociedad contemporánea. El mero interés narrativo es el que ha producido mayor cantidad de viajeros. Estos relatos suelen describir el mundo lunar dentro de la tradición del "Mundo al revés" recogida en aucas y aleluyas medievales. Tal vez sea el Barón Munchaussen uno de los más representativos de esta tendencia. Enviado el 19 de Septiembre. Página principal ... |